PINK REVOLUTION

Localización:

Con esta revolución rosa (Pink Revolution) queremos mejorar la calidad de vida de las niñas en Uganda, un país de África oriental. Allí las niñas no pueden ir en bici al colegio, porque han nacido niñas.

La creencia popular de que al montar en bici pierden el himen, y por lo tanto la prueba de su virginidad, las empuja a tener que caminar largas horas para asistir a la escuela, pudiendo reducir cinco veces ese tiempo si fueran en bici.

Objetivo:

Queremos lanzar una campaña colaborativa, rebelde e inspiradora que haga llegar un mensaje de paz y esperanza a toda la sociedad. Hacerles saber que no nos olvidamos de ellas y creemos que con su ejemplo, su educación, y la de sus familias y vecinos, sus pedaladas serán el motor que transforme Uganda… y todos aquellos lugares del mundo donde convive el mismo problema.

Metodología:

Repartir 100 bicicletas rosas a niñas en edad de secundaria. Niñas que luchan contra el sistema queriendo estudiar, revelándose a perpetuar oficios, y negándose en rotundo a casarse a los 12 años y ser madres a los 13. El coste estimado es de 90€ por bici para 100 niñas = 9.000€

Documentar sus experiencias, y protegerlas de reacciones adversas a través de vídeo cámaras deportivas que puedan instalar en las bicicletas. 30€ por cámara para 100 bicis = 3.000€

Las bicicletas las compraremos en Uganda de segunda mano, las pintaremos de color rosa, las pondremos a punto.

Presupuesto:

120€ por bici y cámara para cada niña = 12.000€ esta campaña inicial.

Resultados esperados:

Dar libertad, independencia y fortaleza a niñas jóvenes que están luchando por construirse un futuro mejor a través de la educación. Educar en la igualdad a la población local y a través del ejemplo inspirar a otras comunidades. Fomentar un medio de transporte barato, ecológico y sostenible que mejora la salud y la confianza en sí mismos de quiénes lo usan.

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CAMPOS DE REFUGIADOS EN EL NORTE DE UGANDA

La guerra de Sudán del Sur es una de esas que parecen infinitas.

Sudan del sur se independizó en 2011, pero desde 2013 el recrudecimiento de la violencia por los enfrentamientos entre el Ejército del presidente Salva Kiir y los fieles al vicepresidente Riek Machar (uno es dinka y el otro, nuer) han hecho que casi 4 millones de sur sudaneses hayan tenido que huir de sus casas.

Esta guerra va mucho más allá de la etnia, se basa sobre todo en decidir quién saca provecho de unos enormes yacimientos de petróleo que también las potencias mundiales miran con hambre.

Al Sur de ese Sur, en Uganda, un millón de sursudaneses han encontrado un lugar donde refugiarse de la guerra.

Una vez cruzan la frontera, son llevados a centros de registro, como el de Imvepi, donde hoy viven 150.000 sursudaneses.

En la puerta hay un gran cartel da las gracias a una veintena de banderas de los Estados que financian este lugar. Está la enseña europea, pero no la española.

Después se les reubica asignándoles una pequeña parcela de 30x30m en asentamientos como el de Bidibidi, que se ha convertido en el útlimo año en el campo de refugiados más grande del mundo. Con cerca de 300.000 personas. Y este se une con otro asentamiento, y otro y otro más. Hasta llegar al más de millón de refugiados en un año.

Esta política de asilo es una de las más avanzadas y recibe aplausos internacionales pero Uganda empieza a flaquear. Y, por supuesto, afronta problemas internos derivados de un presidente con tres décadas en el Gobierno, denuncias de represión, falta de democracia interna, corrupción y mucha pobreza. Ocupa el puesto 163 de 188 en el índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas.

Aunque llegar a Uganda supone haber salvado la vida, en estos asentamientos los problema y las dificultades también son muchos.

Las niñas son las principales víctimas, sufriendo violaciones incluso en los asentamientos y matrimonios concertados. Por no contar con la dificulta de la higiene durante el ciclo menstrual.

Y el agua, el agua bendita de la vida, escasea complicándolo aun más.

Los jóvenes, aunque en Uganda tienen permiso de trabajo y libre movimiento no cuentan con la formación suficiente para aspirar a empleos dignos, y la inactividad es la mayor fuente de desesperación y depresión.

Se calcula que casi el 60% de los refugiados son menores. Las escuelas de los asentamientos están masificadas, habiendo miles de niños en una sola carpa, sin casi profesores. Además de tener que convencer a las familias de la importancia de que sus hijos estudien en lugar de cultivar o vender cosas, lo que es comprensible por su mentalidad de supervivencia. Y porque la educación no logra poder tratar a cada niño como un ser único con pasiones y valores individuales.

A este resume simple de problemas y dificultades a las que se enfrentan millón y medio de sursudaneses queremos dar respaldo de la siguiente manera:

  • Construcción de letrinas adaptadas para todos los mutilados de guerra, ciegos, y discapacitados.
  • Pozos de agua para garantizar la subsistencia y la dignidad de la vida sobre todo en las épocas secas.
  • Reparto de kits de aseo personal para mujeres.
  • Construcción y envio de juegos de mesa y libros de lectura en inglés con los que ayudarles a evadirse y no pensar en los horrores vividos. Con los que poder también vivir instantes de alegría y desconexión.
  • Radio interna para motivar a jóvenes y desempleados, para animar a los refugiados a contar sus historias, para ayudar con programas que den también esperanza, y consejos para superar los traumas y el dolor. Para reilusionarse.
  • Periódico juvenil en la misma línea que la radio, una manera de motivas a los niños y jóvenes, de potenciar sus dones y darles la oportunidad de expresarse y hablar al mundo.
  • Empresa de reciclaje para la elaboración de papel y construcción de cajas y embalajes. No hay materia prima en esa zona mayor que la vegetación con la que poder elaborar papeles de fibra. Y si además limpiamos de residuos y reciclamos para mantener limpio el entorno, muchísimo mejor: Creación de empleo y esperanza, reciclaje, conciencia en el exterior. ¡Son todo ventajas!
  • Campaña «te tiendo la mano»
  • Curso de fotografía.